Clima entre tres personalidades diferentes

Por:
Luis Eduardo Cortès Rodrìguez

En el Teatro Escena Colombia, se presento la obra Tres Punto Aparte de Juan Manuel Ospina, donde la actriz Dora Cadavid es la protagonista en una comedia que muestra lo difícil de las relaciones entre mujeres de una familia y de distintas edades y costumbres.

La puesta en escena transcurre entre las diferentes personalidades y dificultades que viven tres mujeres de generaciones muy distintas; una maneja una esquizofrenia que no puede con ella, otra una ansiedad por interactuar más con su hija, y la otra en una etapa rebelde de su vida.

Son mujeres de un estrato considerable para entender que entre mujeres la comunicación no es tan fácil como parece; además de las circunstancias que en ellas emplean diversos parámetros de personalidad. Por eso es muy común hoy día que las mujeres tengan enfrentamientos por palabras mal puestas o actos que pongan en riesgo el valor y la tranquilidad de una dama, eso si, sin importar la edad.

El papel empleado por Dora Cadavid es el que se lleva sin dudar todos los aplausos, por su irreverencia, por su locura improvisada y por su fanatismo al el tiempo pasado. Ella es la que da entendimiento a la problemática cómica de las relaciones entre mujeres de la misma familia.

Las otras actrices Marcela Botero y Daniela Cadavid, se entrelazan para parodiar la común y cotidiana relación entre madre e hija, donde la ultima alcahuetea su rebeldía juvenil para no entablar charla con una madre que muy seguramente le dará cantaleta, sabiendo que lo único que quiere es entablar diálogos constructivo y educativos con una hija que ve cada vez más lejana.

Tres puntos aparte es una obra recomendable no solo para el público femenino, los hombres verán que entre buen vestuario, buen sonido y buena escenografía, esta es una obra que dará vía libre al entendimiento de las mujeres y su entorno.

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Tres mujeres un camino

Por:
Edison Arturo Sanchèz Flores

La historia no podía ser mejor al contextualizar la manera con que tres diferentes mujeres manejan la convivencia y el mismo genero. Tres distintas etapas en la vida de una mujer que busca la realización profesional, sentimental y personal que se entrelazan en una familia no dispareja pero si complicada.

La complicada relación con la vida que le debe un millón de favores a una anciana que espera de esta la manera de soportar sus pataletas. Así mismo cuando busca refugio en el amor de su hija y nieta pero lo único que encuentra, son vidas mucho más complicadas que la de ella.

La madre, la del medio, tenia miles de razones para tener la vida que llevaba pero ninguna excusa para no estar un poco más de tiempo con su madre e hija; eso si, sabiendo que la única amiga que debía tener su hija era esa persona que la parió sin entender el valor de una relación entre madre e hija.

Y sin extrañeza, la hija, en una edad complicada y rebelde, que solo busca refugio en su soledad escolar. La indiferencia reina su vida, sus relaciones y sus complejos. No considera importante tener vínculos más lejanos a los familiares con su madre, y tampoco le resulta interesante entender y soportar a una abuela histérica y preocupada por su tiempo en la existencia.

Resultara extraño que dos mujeres no se lleven bien en una charla, pero es fácil entender que la diferencias de edad generan diferencias irreconciliables.

La obra se lleva a cabo en una conversación fluida y apacible entre tres mujeres que comparten familia, problemas y dificultades para resolverlos.
La calidad actoral de Dora Cadavid enmarcan una obra de teatro especializada para las mujeres pero enriquecedora y educativa para los hombres; el escenario lo manejan como un recinto de lucha, charla y creatividad femenina.

Me pareció paradójico que esa hora y media, pasara tan rápido, porque el tema es de fácil entendimiento pero difícil en aplicarlo con las mujeres que pueden rodear a un hombre. La obra dejo lo que toda obra debe dejar, una enseñanza, una curiosidad por la vida y su arte, así también como las distintas facetas que pueden tener tres mujeres y una familia.

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Tres poderes politicos y una sola historia

por :

David Andres Yepes Rodríguez


Que seria el amor sin el desconsuelo de las diosas y musas que nos rodean en el pacifico mundo de los problemas interpersonales. Pero ahora no se empeña en mostrar las relaciones entre hombres y mujeres, sino entre familiares que se diferencian en generaciones, características sociales y personalidades que albergan pasados presentes y futuros.


Nunca hay que imaginar a las mujeres en un estado natural de discusión, y más cuando los hombres no son ni la milésima de esas conversaciones; pero en esta obra resulto todo lo contrario, fuimos nosotros testigos mudos de la convergencia entre desesperos, virtudes y conflictos que forman ellas cada que se les venga en gana.


El encarcelamiento virgen y libre de la chiripiorca matinal de una anciana que recibe facturas y cobros por las décadas de indisciplina que le brindo su misma personalidad, aquella que recuerda con nostalgia pero olvida rápidamente cuando si hija le regala comprensiones; solo una persona como Dora Cadavid es capaz de entrelazar lo anterior con la vida real en forma cómica y dispareja.


Cuando acá, las madres se interesan por convertirse en amigas y confidentes así como es tan raro suponer que esas hijas, solo desean ser ellas mismas y únicas en un mundo que le caben millones y millones de personas. Marcela Botero y Daniela Cadavid son actrices que no se ven seguido en el medio, pero llevan años diferenciando las múltiples facetas entre madres e hijas.

Fue una obra llena de condimentos, donde hubo dialogo donde no debió existir, la mesa quedo servida para un manjar de risas de tres mujeres que aun hoy no saben para donde van, pero irónicamente tienen un destino y punto fijo, quererse, entenderse y tolerarse entre ellas para un mejor porvenir; porvenir que les aseguro el director José Manuel Ospina quien convoca distintos matices de familias que rodean el diario vivir.


Tres Puntos Aparte es una obra excelente, la iluminación y el sonido justo, para satisfacer las deidades de los influyentes y de los pocos hombres que participaban en una obra enteramente llena de estrógeno, problemáticas e historias que son similares a las de las madres de la patria.

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“La persecución, angustia y el tormento del placer”

Por: Kitza Coronel Castilla

Dos actos en una obra llamada “el suplicio del placer”, donde se interpreta de manera extraña la parte afectiva de una pareja, en la que cada uno adopta una personalidad feminista o machista en el caso del bigote; con la pistola no se sabe si la pareja vive un mundo real o imaginario, supuestamente él trata de volverla loca o aparentemente ella ya lo está.

Estas obras son una exploración del individuo envueltos en relaciones amorosas donde el placer sirve como una mascara de lo que es, en realidad, un juego del poder.

En el primer acto cambian las características que normalmente marcan un género, para llegar a la relación tradicional hombre – mujer, ella es una mujer masculina y él un hombre afeminado, ella utiliza el bigote para alejar a los galanes y él, para atraer a las mujeres, ella no cumple el rol de esposa moderada, no le sirve su té ni le busca las aspirinas, él se caracteriza por su timidez, y sentirse generoso y débil, siempre se está disculpando.

En el segundo acto, el principal actor es “la pistola”, aquí hay una red de relaciones tensas y activas, donde el poder y el saber están íntimamente unidos; ella le teme arduamente a la pistola y él la trata como un objeto necesario en caso de una emergencia.

Al final ella trata de matarlo con la pistola temida y él le hace creer que está soñando, siendo esto falso. El esposo quiere terminar con la monotonía en la que se convirtió su matrimonio, y por supuesto sólo encunetra una solución para llevar a cabor su deseo, acabar con la vida de ella, su esposa que tantos ratos malos le hizo pasar. Nunca vivieron conformes el uno al otro.

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“Cuerpos de Ciudad” XI Festival de Danza Contemporánea

Por: Jenny Alarcón

La Danza Contemporánea es una expresión artística que manifiesta la comunicación y libertad por medio de movimientos, posiciones y niveles, caracterizada por la simplicidad y elegancia de su técnica.

Es por ello que, La Secretaría de Cultura Recreación y Deporte y la Orquesta Filarmónica de Bogotá, en convenio con el Festival Universitario de Danza Contemporánea de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, realizarán del 17 al 25 de septiembre el XI Festival de Danza Contemporánea.

Evento que durante 9 días se presentarán 51 eventos, en los auditorios y plazoletas de diferentes universidades de Bogotá, un espacio para que bailarines y directores hagan visibles sus propuestas coreográficas.

El festival “Cuerpos de Ciudad” contará con la presencia de 6 grupos invitados tales como: La Compañía PSOAS COREOLAB, con su fábula danzada “Mi dulce secreto”, obra que trata de las alteraciones y exaltaciones que la soledad y el voto de castidad pueden generar en la personalidad de quienes toman este camino por vocación u obligación de Sor Juana Inés de la Cruz.

De igual manera, está Compañía Cortosinesis Danza Contemporánea, con su obra “Papaya no quiero ser papaya”, que recoge algunas ideas sobre las que generalmente se nos asocia (el fútbol, el secuestro, la ambigüedad del conflicto armado, el narcotráfico y nuestra incansable voluntad de trabajar) para construir un entramado oscilante, polivalente y si se quiere absurdo que trata de posicionarnos políticamente con nuestra propia voz.

Además, la Compañía Nautilus Danza Contemporánea, con su obra “La locura Cómo Método”, que es un autorretrato que constituye la obra de Raúl, fue dibujado con las divinidades y humanidades de la historia, de su familia, de sus amigos, de su tierra y de él mismo, utilizando como pincel el amor que le servia para vivir su método “la locura”.

Asimismo, se presenta la Compañía Colectivo Morroco Dance, con la obra “Mondi” en la que según su autor, “No hay mayor dicotomía que la que es ocasionada por el naufragio en los océanos de la soledad, por eso no mires al espejo si navegas en aquellos mares; aquella imagen adiamantada suele fragmentarse como un cascarón, en donde lo aparente apenas sobrevive, y en donde los misterios de los principios y finales se pierden entre los límites de la ceguera y la voluptuosidad”.

Igualmente, la Compañía Pasos Juntos presenta su obra “Hoy será un día…feliz” que se refiere a los días felices de un hombre así este en situaciones complicadas, las cosas no tienen porque cambiar; de igual manera, esta obra está inspirada en el texto “Los Días Felices” del dramaturgo Irlandés Samuel Beckett.

Finalmente, se presenta la Compañía Andante Danza Contemporánea, con “Marketing”, es una propuesta en donde se expone la realidad de la sociedad actual teniendo como eje el consumo en la actividad humana.

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"Reviviendo el pasado" Recorrido por el Museo de Arte Colonial

Por: Mónica Pérez


La semana pasada los integrantes de escena visitamos el Museo de Arte Colonial en la Candelaria, hermoso sitio turístico ubicado en el centro de Bogotá. Comenzamos el recorrido junto a Jenny, la guía del museo quien nos contó la historia de nuestros antepasados, comenzó recordándonos que este lugar fue creado a comienzos del siglo XVII, por el jesuita Pedro Pérez y se inauguró en el año de 1942; espacio que había sido utilizado como biblioteca nacional y sede de la Universidad Javeriana en el periodo colonial.

Entrando a cada sala encontramos pinturas de oleo y dibujos del reconocido pintor Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, pintor colonial de Colombia, quien trabajo el estilo de barroco hispano – americano, la mayoría de sus pinturas son religiosas donde muestra la vida de Cristo, de la Virgen María y de los santos.

Distintos artistas muy influyentes de la época como Miguel de Santiago, Bernardo Legarda, la familia Figueroa, los Narváez entre otros importantes personajes, hacen parte de este museo, un espacio de recuerdos y cada uno tiene un lugar aquí para mostrar sus pinturas y ayudarnos a reconstruir y conocer más nuestra historia y nuestro legado. Asimismo vimos joyas, vestuarios, muebles, lencería, instrumentos de la época, que eran utilizados por nuestros antepasados, allí podemos descubrir su forma de vida, su cultura y sus ideologías. Distinguimos entre sus recuerdos y sus obras la evolución tanto social, religiosa, cultural, como política a los tiempos de hoy. Percibimos cómo un cuadro, una pintura y sus propiedades materiales, representaban lo que ellos pensaban, sus instrumentos y dioses y por qué no la forma en que tenían que vivir para ser ejemplo de la sociedad y sobresalir a ella.

En este recorrido, fuimos reviviendo la historia colonial; por cada uno de sus pasillos podíamos encontrar cada memoria de los grandes influyentes de nuestra historia, evocábamos sus vidas como si estuviéramos allí en este siglo, viviendo paso a paso sus costumbres, su manera de vivir y de ser persona de una sociedad, comprender en cada pintura lo que cada autor quería representar, una época de heroísmo, de sueños, de piedad, sosegada ante sus vicios e ilusiones. Y por ultimo nos detuvimos en el jardín, allí donde se encuentra el mono de la pila y donde pudimos respirar un aroma que nos dejo viajar hasta aquella época y ser parte de un museo que nos deja el conocimiento de un tiempo que estará en nuestras memorias y en nuestro diario vivir.

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El solitario Salterio del museo.

Por Andrés López



Después de la visita que realizó hace algunos días Escena Telón Cultural al museo de arte colonial, concluimos que de todas las artes, la que menos registro tiene es la música.




Hace algunos días, y como complemento de la exposición sobre las artes plásticas que realizaron mis compañeros de séptimo semestre de comunicación social para la asignatura Taller de Periodismo Cultural, visitamos en grupo, el museo de arte colonial.

El museo está ubicado en el centro histórico de la ciudad, en el tradicional y antiguo barrio La Candelaria, y la misma edificación es un monumento que se conserva incólume ante el paso de los años.

Dentro de sus fríos e inmensos recintos (donde nació en 1622 la Academia Javeriana, que después se convertiría en la actual Universidad Javeriana), reposan muchas obras pictóricas y hay una extensa sala dedicada a la obra del pintor criollo Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, que con una marcada influencia religiosa, tan popular por aquellos días adorna las paredes del museo.

Una de las cosas que más llamó mi atención, además de los cuadros, el mobiliario y la conservación de los mismos, es que el museo no dedica ninguna de sus salas a la música.

Encontramos las salas de cultura religiosa, la anteriormente citada, dedicada a la obra del pintor Vásquez, hay un par dedicadas a los grabados y otras que muestran el arte de la madera de le época colonial, pero no hay ninguna sala dedicada a la música.

El único acercamiento con este arte, está en una de sus vitrinas, se trata de un instrumento de antigüedad bíblica. El Salterio.

Desde el punto de vista técnico, el salterio no es otra cosa que un instrumento de cuerda, que se puede pulsar con los dedos, o tocar con una baqueta a manera percutiva, utilizando el mismo principio de funcionamiento de un piano tradicional.

El instrumento llega a Colombia gracias a una de esas importaciones de muebles, enseres, cristalería, objetos finos y raros que ordenaban las familias con mayor poder adquisitivo de aquella época.

El salterio ambientaba las reuniones sociales que se llevaban a cabo en las salas de las grandes casas de los ricos; su interpretación muchas veces corría a cargo de las mujeres, que dedicaban su tiempo libre a artes manuales, y de esta manera se garantizaba su lejanía con los malos pensamientos.

Tengo que reconocer que el instrumento está en perfecto estado, casi intacto, aun se observa en sus bordes la laca que hace casi cuatro siglos el constructor del mismo esparció con dedicación. La caja de resonancia del instrumento denota la dedicación, el cuidado que ha tenido su transporte y utilización a lo largo de los años.

No creo que alguien lo interprete, no por falta de capacidad, sino porque es una pieza de sumo valor histórico y cultural, que a pesar de verse en tan buen estado, puede ser tan frágil como una cáscara de huevo.

No tengo ni idea como suena un salterio, pero me atrevo a decir que es algo así como un arpa portátil, que conseguía con su sonido, la exaltación del espíritu y la elevación infinita de los sentidos.

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